Home » » El partido en el que siempre pasa algo

El partido en el que siempre pasa algo

Written By J. Julián Fernández S. on viernes, 8 de junio de 2012 | 15:25


España cada vez se encuentra más cerca de comenzar a defender su segundo cetro continental. Su primer obstáculo, Italia, que sobre el papel parte como su más seria competidora por hacerse con la primera plaza del Grupo C. Será, por tanto, un choque clave para el devenir de la competición y, además, que despertará en la memoria del aficionado momentos que ya han quedado grabados a fuego en la historia del combinado nacional.

De hecho, prácticamente se puede decir que cada vez que la ‘Roja’ y la ‘Azzurra’ se han visto las caras en competición oficial ha pasado algo. Así ha ocurrido en todas y cada una de las diez ocasiones anteriores en las que ambas escuadras se han enfrentado, arrojando un balance de cinco victorias transalpinas, cuatro empates y sólo un triunfo de los nuestros.


Curiosamente, esa gesta fue la antesala del primer gran éxito del fútbol español a nivel internacional. Fue en los Juegos Olímpicos de Amberes (Bélgica), en 1920, donde se logró la medalla de plata. Aunque todo fue de un modo un tanto rocambolesco. No en vano, los por entonces pupilos de Francisco Bru perdieron todas sus opciones de subir al podio en cuartos, al perder por 3-1 ante la selección local. De este modo, tuvieron que conformarse con seguir compitiendo en la liguilla por el quinto puesto, en cuya primera ronda tumbaron a Suecia por 2-1.

Así, llegaron a la final de este ‘subtorneo’ donde debían medirse a una Italia que había sufrido de lo lindo para dejar en la cuneta a Noruega, a  la que eliminó ganándole por 2-1 en la prórroga. El caso es que aquel día 2 de septiembre, sobre el césped del Olímpico de Amberes, la ‘Roja’ se impuso por 2-0 gracias a un par de tantos de Sesumaga que, apenas unas horas después, le aseguró, como mínimo el bronce. Todo se debió a que Checoslovaquia, que era finalista, y Francia, que cayó en las ‘semis’, fueron descalificadas, lo que motivó que la organización repescara al cuadro hispano para un último choque frente a Holanda por la presea de plata.


Y allí, los nuestros no fallaron. Vencieron por 1-3, firmando un segundo puesto olímpico que sólo han logrado superar una vez, 72 años después, en Barcelona 92. Con ello, quedaba plenamente justificado que la Federación hubiese decretado la formación del equipo para este torneo, en el que si no se hubiese logrado la victoria frente a los transalpinos en aquel cruce por la quinta plaza otro gallo habría cantado.

Pero la ‘Azzurra’ se cobró venganza apenas cuatro años después, en los Juegos de Paris de 1924. Además, lo hizo de la manera más cruel posible, dejando a España fuera en la fase preliminar y por culpa de un tanto de Vallina en propia puerta en el último suspiro de partido. Desgraciadamente, no sería la última vez que ocurriese algo parecido en una cita olímpica. En la de Ámsterdam, en 1928, ambas escuadras se vieron en cuartos de final, donde protagonizaron un choque de lo más igualado que finalizó con empate a uno en el marcador. Esto provocó que se jugase un partido de desempate en el que los italianos no tuvieron piedad y terminaron imponiéndose por un incontestable 7-1, el resultado más abultado que han recibido los nuestros en un duelo oficial a lo largo de su historia.


En 1934, y con Italia como sede mundialista, los caminos de los dos equipos volvieron a cruzarse. Fue en los cuartos de final más polémicos que se recuerdan y que pasarían a la posteridad como ‘La Batalla de Florencia’. De hecho, el encuentro fue tremendamente duro, sobre todo porque la selección local desplegó un juego especialmente agresivo y que, para más inri, contó con el beneplácito del árbitro. Pese a ello, la ‘Roja’ logró adelantarse en el marcador con un gol de Regueiro a la media hora, al que contestó otro de Ferrari poco antes del descanso y tras una clamorosa falta de Schiavo sobre el portero Zamora. El escándalo continuó en el segundo tiempo, en el que se le anuló un tanto legal a Lafuente en el minuto 79, permitiendo que se disputase una prórroga que se cobró hasta siete lesionados en las filas españolas.

Como consecuencia, hubo de jugarse un encuentro de desempate, donde la ‘Azzurra’ volvió a hacer lo que quiso. Para empezar, llamó a nueve futbolistas que no habían jugado el día antes y, otra vez, contaron con el árbitro de su parte. Tanto es así que el combinado nacional, plagado de bajas, vio cómo le anulaban dos tantos legales y que, incluso, Meazza anotó el gol que decidió el pase transalpino tras cometerse otro clarísimo agarrón sobre Nogués, que defendía la meta. Poco después, se supo que Mussolini había presionado a los colegiados para que el cuadro anfitrión pudiese llevarse el Mundial, algo que consiguió. Sin embargo, la FIFA tomó medidas contra los trencillas de ambos partidos, hasta el punto de que el del segundo llegó a ser expulsado a perpetuidad.


A partir de ahí, unos y otros no volvieron a coincidir hasta la Eurocopa de 1980, justo en la reaparición de España en una fase final continental después de su victoria en la edición de 1964. Entonces, Italia también ejercía como local y el duelo se saldó con un empate a cero que comenzó a marcar el camino hacia la eliminación de España, que quedaría última de grupo, y, por extensión, el fin de la etapa de Kubala como seleccionador. Ocho años después, en Alemania, la historia volvió a repetirse, aunque en el segundo partido, con un triunfo ‘azzurro’ gracias a un tanto de Vialli y con Miguel Muñoz como víctima.

Así llegamos a los cuartos de final del Mundial de Estados Unidos, en 1994, donde, otra vez, estalló el escándalo. En esta ocasión, todo sucedió en los minutos finales, poco después de que Roberto Baggio anotase el definitivo 2-1. Dos fallos clamorosos de Julio Salinas en sendos uno contra uno frente a Pagliuca fueron sólo la antesala a un codazo en el área de Tassotti sobre Luis Enrique que el árbitro dejó sin sancionar como penalti, dejando como resultado al español con la nariz rota y a la selección en la calle.


Aunque, afortunadamente, el desenlace fue bien distinto en la Eurocopa de 2008. Allí, los pupilos de Luis Aragonés firmaron su ‘vendetta’ también en la antepenúltima ronda, logrando el pase a ‘semis’ en la tanda de penaltis. De este modo, la imagen de Cesc batiendo desde los once metros a Buffon quedará siempre en la memoria de los aficionados como la del momento en el que la ‘Roja’ dijo definitivamente adiós a su ‘maldición de cuartos’.

Y hasta ahí los precedentes oficiales, en los que, como ha quedado claro, siempre que estas dos selecciones se han visto las caras ha sucedido algo. Pero, incluso, los 19 partidos amistosos que ambas han disputado entre ellas han seguido esa misma dinámica. Basta recordar, por ejemplo, que el primer encuentro que España jugó tras la proclamación de la II República fue ante la ‘Azzurra’ (0-0 en San Mamés el 19/4/1931), mientras que otros marcaron las despedidas de seleccionadores como Eduardo Teus (4-0 en San Siro el 19/4/1942) o Manuel Meana (1-1 en el Olímpico de Roma el 28/2/1959) o el debut en el puesto de Guillermo Eizaguirre (1-3 en Chamartín el 19/4/1942). Incluso, se han visto circunstancias curiosísimas, como que un futbolista echase por tierra todo el trabajo de sus compañeros con dos goles en propia puerta. Es el caso del transalpino Salvadore, que neutralizó así los tantos de Anastasi y Riva, cerrando el 2-2 del choque disputado en el Santiago Bernabéu el 21 de febrero de 1970.


Es más, el último partido entre la ‘Roja’ y la ‘Azzurra’, que tuvo lugar el 10 de agosto del año pasado en el estadio de San Nicola, en Bari, se saldó con derrota para los nuestros por 2-1. Se trata de la penúltima que ha sufrido el cuadro hispano hasta ahora, pero también de un importante toque de atención para los nuestros, que pese a ser los vigentes campeones de Europa y el Mundo deben ser conscientes de que debutarán frente a una Italia que, si bien puede venir algo debilitada por el último escándalo de compraventa de partidos, sigue siendo una de las más grandes y ante siempre que se ha jugado ha pasado algo.
Share this article :

Publicar un comentario

 

Copyright © 2013 Nueva Era Deportiva - All Rights Reserved