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Undécima Champions League del Real Madrid, rey de Europa

Written By Juan Carlos Rodríguez dos Santos on domingo, 29 de mayo de 2016 | 12:41

Real Madrid conquistó su undécima Champions en una final épica con mucho sufrimiento ante su rival de la capital, Atlético de Madrid. El conjunto madridista continúa haciendo historia y aumentando su poderío en la competición millonaria. Cristiano Ronaldo marcó el último y decisivo tanto de la tanda de penaltis volviendo a traer a la ‘orejona’ a Cibeles. El Atlético de Madrid volvió a morir en la orilla.

©AFP/Getty Images
Real Madrid aprendió de sus errores en la final de Lisboa, y en Milán salió volcado a dominar el encuentro. Gareth Bale, activo desde el inicio y uno de los mejores jugadores del encuentro, forzó una falta que Casemiro remató a bocajarro con Oblak defendiendo. Los blancos se encontraban cómodos y en una jugada similar llegaría el primer gol de la final. Falta de Toni Kroos que peina Gareth Bale y Sergio Ramos vuelve a convertirse en la pesadilla del Atleti en la final marcando un polémico gol: existe fuera de juego de Ramos al igual que penalti sobre él.

Con la ventaja en el marcador, Real Madrid dio un paso atrás mientras Atleti comenzaba a adaptarse al encuentro en busca del empate.  Descanso Cholo Simeone arengó a su conjunto que salió en la segunda parte convencido de conseguir el empate. Pudo llegar en la primera jugada tras un penalti de Pepe a Fernando Torres pero Griezmann reventó el balón contra el larguero. Pese al duro golpe, y los fantasmas de Lisboa, Atlético continúo creciendo asediando la meta de Keylor Navas y el fondo de aficionados colchoneros. Minutos después el miedo volvió a apoderarse de la defensa blanca en un córner que remata Godín, Griezmann no consigue rematar y el disparo de Savić roza el palo, y más tarde una volea de Saúl que se marcha desviada. Yannick Carrasco, que entró en el descanso, revolucionó el encuentro y comenzó a erguirse como la esperanza rojiblanca. Sus regates, velocidad, más frescura y desmarques provocaron muchos peligros en la defensa blanca y Carvajal salió lesionado dejando hueco a Danilo.

©AFP/Getty Images
Con el paso de los minutos Real Madrid se iba encerrando más, sin presión ni a medio campo, pero el conjunto de Simeone era incapaz de crear peligro. Consciente de la igualdad de la final, Madrid buscó el tanto de la tranquilidad. Toni Kroos y Luka Modrić ponían el juego mientras que Casemiro era el muro de freno. Al contraataque volvería a parecer el conjunto blanco en el área rival. A falta de veinte minutos Benzema estrelló contra Oblak un elegante contraataque de Luka Modrić. La marcha de Toni Kroos dejó en el croata toda la responsabilidad de crear peligro mientras Cristiano fallaba dos ocasiones ante Oblak. En una de ellas, el rechace cae a Lucas que no remata bien y Bale, tras dejar sentado a Oblak, remata a gol pero Savić despeja en la línea. Era el peor momento del Atlético de Madrid pero en la siguiente jugada, Juanfran hace una pared con Griezmann y centra al primer toque para que Carrasco, tras ganar la espalda a Lucas Vázquez, remate igualando el marcador.

Otra vez el derbi en la final se iba a la prórroga, esta vez con los rojiblancos más frescos. El miedo a cometer un error y tirar la final dominó el tiempo extra con ambos equipos respetándose sin atacar. El cansancio acumulado era cada vez mayor y las imprecisiones se sucedían. Pese a todo, Real Madrid dio la sorpresa y tuvo dos ocasiones para llevarse la final antes de tiempo. Una al inicio de la prórroga de Cristiano Ronaldo que saca Pepe y otra al final con Lucas Vázquez muy lento en la definición. En la dramática tanda de penaltis Juanfran envió su lanzamiento al palo y Cristiano Ronaldo marcó el penalti más importante de su carrera dando la undécima Champions al Real Madrid.

CLAVES DEL ENCUENTRO
©UEFA.com
El momento de reflexión del encuentro es el descanso, y posterior segunda parte. Real Madrid iba ganando, había dado un paso atrás y Atlético tenía la obligación de ir en busca del empate. Tras la charla táctica de Simeone, y el cambio de Augusto por Carrasco, el conjunto rojiblanco tuvo otra versión en la segunda parte. Una buena versión que le llevó a marcar el gol del empate y tener la final a su alcance.

Penalti de Griezmann y cambio de Toni Kroos marcaron la segunda parte. El primero pudo suponer el temprano empate abriendo un nuevo encuentro para toda la segunda parte mientras que el cambio de Kroos puso en apuros al Real Madrid.

Real Madrid dio un erróneo y excesivo paso atrás tras el gol de Sergio Ramos. En la segunda parte tuvo cinco buenos minutos con varias ocasiones para cerrar la final pero perdonó y acabó sufriendo. Tras dos semanas de preparación, físicamente llegaron en peores condiciones que su rival. El ejemplo más claro es Cristiano Ronaldo. Sus fuerzas se diluyeron muy temprano y en su mala condición fue nulo. Ahora el problema volverá a ser para Portugal, que repite misma situación con la final de Lisboa: su estrella llega con la Champions pero en mal estado.

Atlético de Madrid salió distraído, sin su mejor versión. Lo acabó pagando con el gol de Sergio Ramos. En la segunda mitad, pese a no ser un equipo veterano en finales, no se vino abajo con el penalti fallado de Griezmann. Sufrió y defendió los ataques del Real Madrid y acabó por recibir su recompensa: el empate de Carrasco. Tras el empate, y pese a estar mejor físicamente, el miedo de volver a perder la final y los fantasmas de Lisboa se apoderó de su juego. Ahí fue donde comenzó a perder una final que la tanda de penaltis certificó.

©AFP/Getty Images
A nivel individual, y pese a que la UEFA entregase el Jugador del Partido a Sergio Ramos, obviamente por repetir gol en la final, hubo jugadores más importantes y decisivos. Casemiro dio una exhibición de matrícula de honor como mediocentro defensivo. Frenó casi todos los ataques del rival, robó balones y los recuperó para su equipo iniciando jugada. Su incansable trabajo fue tan clave como sus compañeros en el centro del campo, Toni Kroos y Luka Modrić. La marcha del alemán complicó la final para el Real Madrid. Repartió juego, ayudó al sistema táctico de Zidane y no perdió balones. Mismas labores realizadas por el croata que además, con la marcha de su compañero, fue el encargado de servir de balones en los peligrosos contraataques de la segunda mitad. Por último, Gareth Bale volvió a demostrar su enorme calidad. Hizo su trabajo y el de Cristiano, perjudicado físicamente. Peinó el balón para el primero del Real Madrid y varios de sus ataques pudieron acabar en gol. Enorme ofensivamente pero también con ayudas defensivas equilibrando el juego madridista.

Los únicos peros para la hazaña de Zidane son sus cambios. Quizás pecó de inexperiencia, era su plan, que visto el final ganador fue acertado, o el cambio obligado por lesión de Carvajal le estropeó los planes pero la marcha de Kroos bajó el rendimiento de su equipo por un Isco que sigue sin aportar grandes soluciones. Lucas Vázquez aportó trabajo y ayuda pero su pobre marcaje a Carrasco en el gol y su falta de picaresca ofensiva parecían que no era su mejor día hasta que tuvo la responsabilidad de tirar el primer penalti y con toda la tranquilidad de un veterano marcó. Por último, Pepe volvió a demostrar que a nivel deportivo es un buen central pero sus actuaciones son cuanto menos dudosas.

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En Atlético de Madrid, donde el conjunto es más importante que las individualidades y juegan todos a una, es difícil señalar a los jugadores claves aunque existan. El primero es Saúl, su trabajo pasó desapercibido pero fue el pulmón colchonero. Durante la prórroga era el único capaz de presionar arriba. Aunque la clave fue la entrada de Carrasco. Su velocidad, desmarque y desequilibrio fue el despertar de los rojiblancos. Desde su entrada fue la amenaza, su desparpajo inquietó a la defensa madridista.


Las contras del Atlético de Madrid fueron Oblak y ellos mismos. Primero Jan Oblak, quien ha sostenido a su equipo hasta la final, la presión pudo con él. Desde la ocasión de Casemiro a los cinco minutos, Oblak sigue bajo los palos. A falta de Casillas como en la final de Lisboa, el meta esloveno debió de pensar que no podía salir de debajo del larguero. No fue un líder en su área, le remataron todas las jugadas a balón parado en su área pequeña, en su territorio y frente a su cara. Por suerte y reflejos solo Sergio Ramos consiguió aprovecharse de este error. Lo peor parecía haber pasado cuando volvió a demostrar que la tanda de penaltis es su debilidad. Pasó ante PSV y se repitió anoche en Milán. Volvió a permanecer inmóvil en varios penaltis, se adelantó al movimiento del lanzador dejando claras sus intenciones. Gran portero, joven y que deberá mejorar esa faceta si quiere entrar en la lista de mejores porteros.

©Getty Images
Madrid, y por consecuente España, volvieron a relucir su corona en el fútbol. Se volvió a repetir la historia de Lisboa y Atlético de Madrid vuelve a perder una final de Champions convirtiéndose en el equipo que más ha perdido sin conseguir el título. La primera se hace esperar en el Vicente Calderón mientras que Real Madrid sigue creciendo su reinado en Europa. El fútbol no paga deudas, las cobra, y merece ganar quien lo logra pero la crueldad de la forma en que han perdido las dos finales tras todo el trabajo hecho por Simeone y su plantilla crea sensación de empatía, y ellos se merecen ya levantar su primera orejona. Las lágrimas de Fernando Torres, quien tantos títulos ha levantado y en el ocaso de su carrera vuelve a su casa para hacer historia, prontos deberán convertirse en alegría. Todo esto sin desmerecer al Real Madrid. Un equipo que comenzó la temporada hundido con Rafa Benítez, que nadie creía en las capacidades de Zidane, hasta ahora en 2ºB con el Castilla, para remontar el vuelo y que finalmente pelearon por la liga hasta el final y volvieron a conquistar una Champions. Van once, y las que quedan…
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